Como siempre, no hay propósitos para el año nuevo, ya que éstos nacen sobre la marcha.
No voy a decir que pienso dejar de fumar porque me gusta fumar, me gusta como el tabaco me llena los pulmones cuando estoy nerviosa y me relaja. Es un estúpido propósito para quien no tiene realmente la intención de llevarlo a cabo.
No tengo el propósito de ponerme a estudiar más este año, porque es lo que tengo que hacer los 365 dias de los 12 meses que este contiene.
No voy a hacer el propósito de viajar y leer mucho más este año. Sino que ese es el plan que por ahora tengo para la vida entera.
Ya veré si el mes que viene, o dentro de una hora, sigo teniendo las mismas prioridades.
jueves, 24 de diciembre de 2009
lunes, 23 de noviembre de 2009
Si eres capaz de pensar en diez segundos todo lo que ocurriria en una hora, ¿Cuál es entonces el tiempo real? ¿Los diez segundos que transcurren en tu tiempo físico o el cuarto de hora que se dimensiona en tu mente? Puede ser entonces que tenga 21 años físicos y 35809 mentales. Y si sabe más un sabio por viejo que por sabio, entonces no me queda ya mucho por aprender.

La naturaleza también tiene mal humor. Pero no puedes enfadarte con la hierba cuando te sientas en ella y te responde tiñendo de verdín tus pantalones blancos, al igual que no puedes ponerle mala cara al mar cuando te moja, a pesar de tus intentos por saltar las olas.
Pero el del mar es un asunto a tratar con más delicadeza. Sabemos que de los cuatro elementos es el que más fascina al hombre, y aun asi, se muestra desagradecido cuando nos provoca más sed cuando queremos saciarla bebiendo de el. Por eso el ser humano no deja de admirarlo. Porque es parte de nuestra naturaleza querer lo que no podemos tener y conformarnos con ser espectadores, de un horizonte que ni la vista es capaz de alcanzar.
Pero te sientes tranquilo cuando ves el mar, lo hueles, o simplemente lo sientes cerca. Será que aunque nos empeñemos en negarlo, lo que impulsa nuestra existencia es pensar que hay un plus ultra, y que si se dejase descubrir, no quedarían más porqués y dejaríamos de tener sentido.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Y qué hay de malo en dejarnos llevar por realidades ilusorias, si resultan ser el espejo de nuestras inquietudes, que con empeño y constancia podrían hacerse realidad.
Qué duro es esto de ser una soñadora en un mundo en el que las bolsas de plástico son impulsadas por el viento y las hojas de los árboles caen rendidas ante la llegada del otoño resultan pasar desapercibidas, o son incluso pisadas por zapatos adquiridos para vestir unos pies que caminan indiferentes por el mundo que les rodea.
Qué duro es esto de ser una soñadora en un mundo en el que las bolsas de plástico son impulsadas por el viento y las hojas de los árboles caen rendidas ante la llegada del otoño resultan pasar desapercibidas, o son incluso pisadas por zapatos adquiridos para vestir unos pies que caminan indiferentes por el mundo que les rodea.
domingo, 8 de noviembre de 2009
jueves, 8 de octubre de 2009
De vuelta
Tres dias a la semana me despierto, salgo de casa, siempre paraguas en mano, atravieso la alameda y llego al Franco. Cruzo el largo camino de piedra mojada, que se va encharcando cada vez mas por las incesantes gotas de lluvia. Atravieso la catedral y bajo una larga cuesta hasta llegar a mi facultad empapada de arriba a abajo, estornudando y con el paraguas roto.
Los otros dos dias restantes me despierto a mediodia con miles de pinchazos en la cabeza recordandome que Santiago es tierra de estudiantes también por la noche.
Es entonces cuando realmente me doy cuenta de que vuelvo a vivir en tierras compostelanas.
Los otros dos dias restantes me despierto a mediodia con miles de pinchazos en la cabeza recordandome que Santiago es tierra de estudiantes también por la noche.
Es entonces cuando realmente me doy cuenta de que vuelvo a vivir en tierras compostelanas.
martes, 22 de septiembre de 2009
Que Shakespeare me perdone
El amor lo ubicamos en el corazón cuando en realidad siempre ha estado en los ojos.
No solemos enamorarnos de algo que a la vista no nos gusta, o al menos esa es la primera razón que nos lleva a este estado. Una vez dentro, después de haber llegado más alla, el corazón enferma y toma a la razón por médico, aunque luego no le admite consejo ni sigue sus recetas.
Lo único que descubrimos al final, es que “con todo eso y a decir verdad, aún en nuestros días de avanzada medicina, razón y amor nunca hicieron buenas migas.
No solemos enamorarnos de algo que a la vista no nos gusta, o al menos esa es la primera razón que nos lleva a este estado. Una vez dentro, después de haber llegado más alla, el corazón enferma y toma a la razón por médico, aunque luego no le admite consejo ni sigue sus recetas.
Lo único que descubrimos al final, es que “con todo eso y a decir verdad, aún en nuestros días de avanzada medicina, razón y amor nunca hicieron buenas migas.
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