domingo, 8 de agosto de 2010

Filosofía quemasdaísta


La moral y la ética presumen de servir a la sociedad para que actúe según lo que es correcto . Para entender estos conceptos habría que extrapolarlos a los de objetividad y subjetividad.
La objetividad se entiende como aquello juzgado libre de criterios propios de cada persona, al contrario de la subjetividad, basada en opiniones personales influenciadas por la propia experiencia.
¿Pero quién decide lo que es o no objetivo? Nadie. Es un concepto que viene dado para calificar las acciones del ser humano de la forma más fría, y por tanto se supone acertada, posible. No existe la objetividad, porque es un concepto que viene dado subjetivamente.
Si tratamos de aplicar estos conceptos por extensión a la moral y la ética, encontramos que si la objetividad no existe, tampoco puede definirse lo que es o no moral o ético objetivamente.
Solo quedan la moral y la ética subjetivas. Los únicos que podemos decidir si algo está bien o mal somos nosotros. Y dada la gran variedad de opiniones y juicios, casi proporcional al número de personas que existen, queda como conclusión que cada uno puede hacer lo que le apetezca siempre que sea moral o ético, es decir con una buena razón justificada y fundamentada según su criterio.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Grandes

Me doy cuenta de que la mayoría de las entradas de mi blog están repletas de palabras que intentan expresar mis ganas de ir más allá. Soy consciente de ello, pero no soy capaz de parar. Pra más inri, leo libros como "Esperando a Robert Capa",y me sumerjo en la historia de dos de los más famosos reporteros fotográficos de guerra, que le enseñaron a la parte ciega del mundo lo que ocurría allí donde la suerte parece no atreverse a entrar. Ellos cruzaron esta frontera y nos convirtieron en espectadores a través de los objetivos de sus cámaras.
Leo a Kapuscinski, leo sus "Viajes con Herodoto" y me cuenta sus principios como reportero, me transmite su miedo en cada una de sus palabras, y puedo saber exactamente cómo se sentía, porque es lo mismo que siento yo cuando miro hacia delante. Pero a la vez me da seguridad, porque sé cómo acaba el libro, y sé cómo se desarrolla, al menos en lo que a la parte profesional se refiere, la vida de uno de los más grandes reporteros de la historia, a quien el miedo también invadía en sus comienzos.

jueves, 15 de julio de 2010

Siempre he querido escribir un libro. Pero enciendo el ordenador, abro el word y ahí me quedo. La hoja sigue en blanco a pesar de que no dejo de intentarlo... Me falta una historia. Me falta algo que merezca ser contado. Creo que eso es lo que en el fondo ando buscando.

miércoles, 14 de julio de 2010

De la palabra celosía

Y hoy me he comprado un vuelo más, esta vez a Inglaterra, confiando en que me ayude a seguir descubriendo, no lo que hay al final del camino, sino en el transcurso del mismo. Porque los viajes son el instrumento con el que trato de arrancar la celosía que dificulta el paso del aire a través de mis ventanas.

domingo, 4 de julio de 2010

Ya eyaculé, Sabina

Porque, comadre, los duelos
son menos duelos con risas
y los ardores con visa
y los licores con hielo
y el corazón a deshora
y las uñas en la cara,
me lo dijo una señora,
disfrazada de cualquiera,
que quiso que la besara
como si no la quisiera.

sábado, 12 de junio de 2010

Otro principio sigue siempre a un final


No sé bien describir cómo me siento, pero es parecido a la sensación que te deja la última página de un libro.

Sólo puedo decir que ahora sí soy libre, que he conseguido lo que quería, y que me prometo a mí misma serme fiel. Me prometo viajar hasta saciarme y no amarrarme a nada que no sea mi trabajo hasta que llegue quien valore más que a él.
Me prometo no doblegarme ante nada ni nadie que pretenda hacerme creer que no puedo cumplir mis propósitos o que trate de convencerme de la imposibiblidad de lo que quiero hacer.
Me prometo ser periodista, me prometo ser madre, hija, amiga, mujer, pero ante todo persona.
Y me sigo prometiendo que lo que quiero hacer prime ante lo que debería hacer, para no desperdiciar ni un sólo segundo de mi paso por la vida y porque normalmente procuro tomar decisiones que no afecten a los demás, y eso, al fin y al cabo, es lo que me hace ser humana.

Me prometo no separarme de un bolígrafo para poder seguir escribiendo todo lo que pase por mi mente y ante mis ojos. Que la comunicación es un regalo para el que tiene el don de practicarla, y para los que tienen ojos y oídos para disfrutar de ella.

Y sobretodo me prometo que esté donde esté, mi casa nunca dejará de ser mi castillo, mi refugio, el lugar QUE soy, del que vengo y al que seguiré volviendo. Tanto si es para llorarle las penas como si es para contarle todo lo que he podido absorver de este mundo que a pesar de mis esfuerzos, no creo que llegue a conocer del todo.

Siempre ahi esa maldita conciencia, haciéndote debatir con ella sobre lo que es éticamente correcto y lo que realmente te apetece hacer.