viernes, 26 de junio de 2009

Ciao, ciao Italia....

La reina Margarita encargó a su cocinero real que realizase una comida con los colores de la bandera de Italia. De ahí la masa blanca, el tomate rojo y la verde rucola, que dieron lugar a la pizza, cuya más basica forma lleva su nombre.

Además de la gastronomia, podría mencionar unos cien mil aspectos que este pais me ha dado, desde el idioma, a los mil personajes curiosos que he llegado a conocer.

A través de los anchos canales de Venecia, pasando por las calles medievales de Verona, caminando por las calles de Florencia, alzas la vista para alcanzar la gran cúpula de Miguel Ángel, temiendo moverte por las oscuras calles de Nápoles, mientras la señora que custodia la calle te mira intentando identificarte, o paseas por el puerto en el que la mafia controla el mayor intercambio de narcotráfico mundial, un poco más al sur te tuestas bajo el sol de Sicilia aunque tu piel pida a gritos un gran chorro de agua. En Roma, nada mejor que cruzar el puente de San Angelo con su castillo al fondo, o salir de la estación de metro y tener el coliseo de frente. Y siempre está Pisa, la ciudad que me ha acogido durante un año, a cuya torre inclinada no he subido por la superstición general de que año subido, es año includo en la carrera.

Todo ello sumado a la compañía. A que las tardes que he pasado internada en mi casa han sido igual de buenas que las que he pasado en la calle, porque las que un dia eran conocidas, se habian convertido de repente en mi familia.

Grazie Italia, ci vediamo presto!!!


De estrellas y estrellados

Las burbujas de oxigeno para ralentizar el proceso de envejecimiento y las luchas para invertir su pigmentación natural no han sido suficientes para conservar la melodía que desprendia la voz de uno de los grandes reyes del pop que esta musica ha cobijado en su cima desde que tenemos conocimiento de ella.
Y es que a las estrellas también se les apaga la luz.

http://www.youtube.com/watch?v=AtyJbIOZjS8&feature=fvst

domingo, 21 de junio de 2009

El teatro del tiempo

No se si por incoherencia o por falta de estilo. La cuestión es que si cambias de escenario, cambias de ambiente y personajes, pero no todos los actores encajan en la pluralidad de papeles que la vida les ofrece.
Se abre el telón. Te dispones a actuar en la obra teatral que tanto tiempo llevas preparando. Pero cuando se encienden los focos, la obra no es la que esperabas. Los personajes cómicos y centrados en sus papeles no dan cabida para la dramaturgia o cualquier otro tipo de narración.
Entonces descubres que ese teatro tan bien adornado, tan envidiado por aquellos que sólo alcanzan a verlo desde fuera, no tenía por dentro más que el vacío del que habías escapado.
Y descubres que las obras que mejor puedes representar son las que más tiempo llevas ensayando. Y que tu papel seguirá siendo el mismo. Y que no puedes, y sobretodo, no quieres cambiarlo.
Y descubres que lo que creías tener necesidad de llenar, ya lo estaba, que todo era un producto de tu mente, siempre exigente, incapaz de llenarse con lo que tiene delante.
Y al final, en un movimiento cíclico, el tiempo vuelve a su punto de partida.
Pero tu no eres el mismo. Y no sabes si serás capaz de volver a serlo. O de reconocer a las personas que te rodean porque eres tú quien ha cambiado.
Sólo sabes una cosa: has aprendido mucho, y de ahora en adelante, nada será lo mismo porque tus ganas de descubrir están más saciadas.
Y como un niño que abre los ojos por primera vez, ves lo que hay a tu alrededor. Y eres otra vez el director de tu propia obra.

miércoles, 3 de junio de 2009

Especies

Pongamos por caso un hombre que roba.

El robo es un delito y a este hombre, dependiendo del grado del hecho, le caería algún tipo de castigo. El robo está penado por la ley, y todos creemos que debe ser así.

Ahora bien. Imaginemos que mirando un poco más allá, descubrimos que lo ha llevado a cabo para dar de comer a sus hijos.

Tenemos dos cuestiones éticas y contradictorias. Tal vez siendo así habría que calificarlo un poco más de “causa justa”…

Pero asumamos ahora el papel de jueces y situémonos en el otro lado.

La ley ha sido inventada para poner límites a la naturaleza humana, frenar sus instintos y poner una barrera que controle sus acciones, de modo que lo que hagamos nos permita quedarnos dentro de nuestras libertades sin interferir en las de los demás.

Pero ¿Quién he establecido estos limites? Y sobretodo ¿Quién decide lo que es bueno o malo, moral o inmoral?

En un Estado de anarquismo corremos el peligro de ser invadidos por las libertades de otros. En uno liberal, por las de los gigantes. En uno socialista… ¿Por las del Estado?

Será que el ser humano, el más inteligente de la tierra, necesita ser dominado de alguna manera, y que nuestras elecciones estarán siempre coaccionadas por algún tipo de lider, tome la forma que tome. Tal vez porque es igual de necesario en todas las especies, porque no nos distinguimos tanto de las abejas que persiguen a la reina, o de las hormigas que se necesitan las unas de las otras para trabajar, o que necesitamos sentirnos protegidos por el jefe de la manada.

No creo que nos distingamos tanto del resto de animales, por mucho que nos empeñemos en afirmarlo, sin que haya una evidencia real de ello.