sábado, 27 de agosto de 2011

Entre negro y colores.


Es como cuando pronuncias un NO mientras asientes con la cabeza.
Como cuando simplemente no dices nada porque piensas que si no lo pronuncias no se hará realidad.
Es como los mensajes que no mandas, pero que escribes “por si acaso”.
Como un charco en medio del camino. Son sus gotas salpicándote a pesar de haberlo saltado.
Es un casi.
Es lo que aunque quieras, no puedes evitar.

viernes, 12 de agosto de 2011

How can a sunny day be so sad?


Hoy, viendo un video de The Killers, me he acordado de Brighton. Supongo que principalmente por la apariencia de los componentes del grupo, enfundados en pantalones pitillo que desvelan su estilo. O su falta d el, porque cuando un inglés se viste por las mañanas, mete la mano en el armario sin encender antes la luz. Y recorren las calles con tutús color rosa y camisas rojas conjuntadas con zapatos azules.
Pero esta peculiar característica no hace daño a la vista. Al contrario, tiñe de colores el gris de las ciudades de este país al que el sol casi no alcanza.
Brighton es bohemio. A la gente no le importa el dinero, sólo quieren tocar.  Con sus guitarras a cuestas frecuentan los bares pidiendo unos minutos de atención. Y eso les llena.
Hasta los banqueros, con su imagen sobria y fría, miran por detrás de las cabinas suplicando auxilio. Y es que allí no hay cabida para la superficialidad. La gente solo quiere rock. Rock, y un abrigo para el invierno.
Desde luego fueron los meses más fríos de mi vida. Pero la gente seguía emanando rarezas. Chanclas con abrigos de visón y gente hablando sola, pensando en alto por la calle, todo alimentaba mi locura.
Y en medio de todo eso, Yo. Pero no mi Yo que se levanta por las mañanas para ir al gimnasio y trabaja de cosas que no le gustan para sacar dinero.
Mi yo que piensa en cosas que no interesan a nadie. El Yo que me gusta. El Yo que escribe.

domingo, 10 de julio de 2011


No me reprocho nada y me absuelvo de todos mis pecados
Que por cierto, no son pocos.
Pero cuando me doy la vuelta y se me pegan a la espalda hasta me siento culpable. Por dejarles estar tan cerca para abrir el vacío entre el ahora y el ya nos veremos.

jueves, 30 de junio de 2011

Bittersweet

Sobre las cuatro de la mañana. A esa hora llegué. Y olía a derrota más que a fracaso. Pero qué bien sabía.

miércoles, 29 de junio de 2011

Resaca de lunes.

Hacía mucho que no escribía. Y hoy no estoy demasiado inspirada así que supongo que este texto no está precisamente destinado a ser ninguna maravilla. Pero tengo que intentarlo, porque es la única manera de que el monstruo que tengo dentro no acabe conmigo cuando lucha por abrirse camino entre mis entrañas y sale a golpes de furia y descontrol. El monstruo, a pesar de todo, es un artista. Y como tal está loco. Solo piensa en luchar contra todo lo que simbolice represión. Como artista es también egoísta y un poco egocéntrico. Quiere salir y tira de mi hacia abajo.  De hecho, hace tiempo que he desaparecido.
Normalmente a el le encantan los hombres. Pero no es gay, es que no tiene sexo. Odia a las mujeres por sus tendencias victimistas y suicidas. “Que pobre soy, mira lo cabrón que ha sido X conmigo, voy a encerrame en mi habitación y a pensar que el mundo no vale la pena”.
Pero cuando ve a un hombre, ve muchas cosas. Ve algo sencillo, transparente y simple. Un placer para los oídos cuando te dice lo que deseas, para los ojos cuando tienen la espalda ancha, y en otras ocasiones, para el resto del cuerpo.
Pero los odia también. Odia cuando me hacen dudar de si soy yo quien lleva el control o soy el comodín. Cuando me hace quedar con una veintena y no respondo. No le hago sentir ni un ápice de emoción. Cuando me prueba, me prueba y no reacciono. Odia cuando no me ha dado la orden, tomo las riendas sin avisar y elijo yo. Entonces siento algo, y es en estos casos en los que siempre, siempre, tiene que salir en mi defensa.
Y sigue haciendo que salga a los bares y busque todos los fines de semana en el fondo de los vasos. Pero no queda nada después de haberse derretido el hielo. A veces un consuelo en la euforia del momento. Pero vuelve el dolor de cabeza al día siguiente. Los pensamientos sobre la cama. El vacío.
Y suenan casi siempre canciones de Springsteen, porque sus letras rellenan el vaso incluso cuando el grifo apenas contiene algo potable.
Entonces me siento mejor.

jueves, 2 de junio de 2011

Me cuestiono la precisión del lenguaje cuando se pone a disposición de los hábitos sociales. Un instrumento tan puro, el gran bastón de apoyo en la compleja red de entramados sociales. El arma con la que luchan los escritores contra sus demonios internos. El alivio que traen unas palabras de consuelo a los oidos del herido.
Pero lo convertimos en mentiras. Traicionamos a nuestra boca nada más mover la lengua.
- Me encanta - dice el cínico.
- Te lo juro por Dios- dice el ateo.

domingo, 29 de mayo de 2011


Viaje tras viaje, seguía esperando a que despejase la niebla. Llevo tanto tiempo caminando en translucidez que me he acostumbrado. Y ahora me gusta y veo a través de ella. Con las botas desgastadas, cámara en mano, odio el desenfoque y detesto también la nitidez. A veces querría ser más inocente. Es difícil tratar con este mundo. Dando patadas a las piedras levanto polvoredas de ambición que asustan a los hombres. Nómada, itinerante, cualquier barrote es ya una prisión. Los bancos, oficinas, comida rápida, uniformes, tecnologías inservibles… todo hunde mi espíritu. Transcendental, pero no creo en las utopías. El cuerpo es el recipiente que hay que adaptar al entorno. A veces es mejor la evasión que la realidad, porque esa sí que nunca supera a la ficción. Otra vez me tiro en cama e imagino. Que no soy tan fuerte, que no soy independiente, que me gusta estar en casa, que estoy cansada de andar. Me echo a reir. Esa no es mi vida.